desde polvo sahariano hasta todo tipo de veneno y organismos visibles o no pueden encontrarse en sus cuerpos

cada mañana hay al menos una en el tanque de agua del que se alimenta la cafetera. Esos elementos ponzoñosos van a mi tasa de café y pueden ser determinantes para varios trastornos.

Muchos decían de Carlos J Finlay “el viejo loco de los mosquitos” para ridiculizar su obsesión de creer que estos transmitían la FA. Luego llegaron los que corroboraron la importancia del insecto.

Exoesqueleto mineral en una hormiga

Hemos estado poniendo venenos en los caminos de esas pequeñas, y se usan limpiadores venenosos para el humano que luego ellas van dejando en todo lo que tocan.

Cargan también claro organismos de todo tipo que sospecho están en esa frontera borrosa de lo que se desconoce pero nos impacta en variada intensidad.

Ante estos mundos que ignoramos, desde nuestras petulancias, sólo cabe la humildad de Finlay.

Suelen encontrarse en las cosas “pequeñas” mundos insondables de enorme importancia y que con demasiada frecuencia pasamos por alto los humanos de todas las cuevas desde las que vivimos repletos de “sabiduría y bondad”