…el Socialismo Nacional de Hitler y no el “Capitalismo Nacional”, el que subordinó a los alemanes a una sociedad colectivista con el Estado como único árbitro del bien común.

La idea fundacional de la democracia americana es que el Estado es enemigo natural de nuestros derechos, y que la libertad depende de la capacidad de los ciudadanos para limitar el poder del Estado. Los fundadores entendieron que nada es más deshumanizante que experimentar la vida como un evento colectivista sin sentido. Los Estados Unidos es una república fundada en ideas que honra al individuo no a la colectividad.

El socialismo no sólo es la idea socioeconómica más desacreditada de la historia; sino el ejemplo preeminente de gobierno kakistocrático con la historia más homicida. El Libro Negro del Comunismo (escrito por varios académicos europeos en 1997) ofrece un estimado conservador de cien millones de individuos inocentes asesinados por el socialismo marxista en el siglo XX.

El panorama del gobierno socialista kakistocrático es siempre el mismo, ya sea la China de Mao, la Corea del Norte de Kim Il Sung, a Vietnam bajo el Tío Ho, a Cuba bajo los Castros, a Etiopía bajo Mengistu, a Angola bajo Neto, a Afganistán bajo Najibullah, a Venezuela bajo su revolución socialista o a otros. De alguna manera, los socialistas estadounidenses pasan por alto que todos estos gobiernos son fracasos kakistocráticos medidos por la incapacidad de esos gobiernos de ofrecer a la ciudadanía libertades políticas y participación, estado de derecho, transparencia, responsabilidad, derechos humanos y oportunidades económicas sostenibles.

La nueva generación de políticos socialistas estadounidenses como Alexandria Ocasio-Cortez, Rashida Tlaib, Ilhan Omar, y veteranos como Bernie Sanders, niegan la historia y hacen la extraordinaria afirmación de que el socialismo es la forma más moral de gobierno y que el capitalismo es malvado. Según el aforismo popularizado por el astrónomo Carl Sagan, “las afirmaciones extraordinarias, requieren pruebas extraordinarias” y los socialistas no ofrecen ninguna prueba para sus afirmaciones.

Estos políticos socialistas no prestan atención al hecho de que el capitalismo ha sido enormemente exitoso en aliviar el sufrimiento y sacar a la gente de la pobreza. Para ellos, la victoria ideológica es mucho más importante que la verdad.

Hay, por supuesto, algunas kakistocracias capitalistas, pero el capitalismo gana fácilmente la apuesta por el desarrollo económico. Desafortunadamente, los socialistas no aprenden mucho de las lecciones de la historia y no suelen visitar la biblioteca de la reflexión humana.

Jose Azel