Martí: ese asomo a otra forma de recorrido de la experiencia artística que ya no es simplemente cronológica y lineal. Se trata de un lanzarse hacia lo alto, desde la insignificancia hacia el sentido:

Querer decir lo indecible, pintar lo invisible: pruebas de que la cosa, la única, está aquí, de que otra cosa es aún posible […]. Busca de lo inesperado que fuga. Y, sin embargo, los valores llamados estéticos son los únicos que, rechazando toda negatividad, nos lanzan hacia lo alto. La imperfección semeja un trampolín que nos proyecta desde la insignificancia hacia el sentido. ¿Qué es lo que resta? La inocencia: sueño de un retorno a las fuentes, al momento en que el hombre y el mundo no hacían sino uno en la pancalia original. O la vigilante espera de una estesis única, de un deslumbramiento ante el cual no estaríamos obligados a bajar los párpados. Mehr Licht! (Greimas 1990: 95).