Aunque la situaci√≥n de las poblaciones jud√≠as en Europa comenz√≥ a mejorar tras la Revoluci√≥n Francesa, conviene observar dos tendencias rectoras que las caracterizaron: a) asimilaci√≥n completa a los pa√≠ses de su residencia, y b) avanzado el siglo XIX una importante directriz migratoria, pero no hacia Palestina o el Medio Oriente, sino hacia EEUU, Argentina y Brasil. A ning√ļn jud√≠o se le ocurr√≠a asentarse en Palestina, una parte de la cual hab√≠a albergado al Estado de Israel en tiempos b√≠blicos.

Con el ascenso de los nacionalismos en Europa, algunas comunidades ‚ÄĒlas de menores recursos‚ÄĒ, aceptaron ofertas de las m√°s grandes fortunas jud√≠as de Europa Occidental, encabezada por la familia Rotschild, de encauzarse hacia tierras de Palestina para fundar peque√Īas colonias.

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Theodor Herzl, fundador del sionismo como movimiento político organizado.

El movimiento sionista, que buscaba asentar a los jud√≠os en alg√ļn territorio, opt√≥ finalmente por promover la emigraci√≥n hacia tierras de Palestina en estrecha alianza con los intereses brit√°nicos. Gran Breta√Īa procuraba ampliar sus bases y control en la regi√≥n (Canal de Suez, Ad√©n, explotaci√≥n y comercio colonial en el subcontinente asi√°tico y China). Estas primeras colonias se nutrieron adicionalmente como resultado de los pogromos (asesinatos en masa de jud√≠os) en la Rusia zarista, que determinaron sucesivas migraciones hacia tierras de Palestina.

En 1906 ‚ÄĒcon el hallazgo de petr√≥leo en Persia (Ir√°n desde 1935)‚ÄĒ el Imperio Brit√°nico y su parlamento consideraron fortalecer la presencia jud√≠a como garant√≠a complementaria a su expansi√≥n en la regi√≥n, lo que incentiv√≥ un creciente colonato jud√≠o en tierras palestinas, pero todav√≠a escaso.

El desarrollo de la I Guerra Mundial evidenci√≥ el colapso irreversible de los turco-otomanos y, para 1917, el secretario de Exteriores, Lord Balfour, redact√≥ su famosa declaraci√≥n. Esta fue en realidad una carta dirigida a Lord Rotshchild, en la que le aseguraba la fundaci√≥n de un ¬ęhogar nacional¬Ľ para los jud√≠os en tierras de Palestina. Con los resultados de dicha contienda b√©lica y el reparto territorial entre Gran Breta√Īa y Francia, semejante tendencia se aceler√≥. Sin embargo, las cuotas nunca llegaban a completarse pues el jud√≠o europeo continuaba procurando emigrar hacia los pa√≠ses antes mencionados.

Esto cambiará por los efectos de la crisis económica de 1929 y el triunfo del fascismo y el nazismo, unidos al cierre de la inmigración en los países del hemisferio occidental. El Holocausto aceleró mucho más la tendencia a la creación de un Estado judío

Una etapa de conflicto interno dentro de las fronteras de Palestina, controlada y administrada por Gran Breta√Īa con el estatus conocido como Sistema de mandatos, se prolong√≥ hasta 1947. Poco despu√©s de terminada la guerra, el territorio al este del r√≠o Jord√°n fue otorgado a los hachemitas -√°rabes de la pen√≠nsula ar√°biga-, donde crearon el actual Reino de Jordania, con una poblaci√≥n mayoritariamente palestina; la parte occidental hasta el Mediterr√°neo, ser√≠a conocida como el Mandato de Palestina y estuvo sujeta a un acuerdo de la ONU conocido como Partici√≥n que tuvo lugar en 1947 entre los colonos jud√≠os y los √°rabes palestinos.

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Los contornos de cada Estado fueron enunciados de manera imprecisa y la guerra entre ambos no se hizo esperar. Intervinieron en ella los Estados árabes del lado palestino y EEUU e intereses de Europa Occidental en apoyo a la parte judía. La derrota árabe fue casi total. Lograron conservar solo los territorios de la margen occidental (West Bank), la parte oriental de Jerusalén y de Gaza.

Los israel√≠es expulsaron violentamente al grueso de la poblaci√≥n palestina del territorio declarado como de Israel, convirti√©ndolos en ¬ęrefugiados¬Ľ ‚ÄĒhoy m√°s de cinco millones‚ÄĒ en todos los Estados √°rabes vecinos.

Es importante observar que desde 1947 los Estados √°rabes privaron a los palestinos de todo apoyo real y efectivo y procuraron controlarlos pol√≠ticamente. Sin embargo, estas maquinaciones comenzaron a desplomarse despu√©s de la guerra de junio de 1967, porque ante la derrota total de los Estados √°rabes, emergi√≥ por primera vez la resistencia armada palestina como opci√≥n independiente y √ļnico desaf√≠o armado frente a Israel. Art√≠fice de ella ser√≠a Yasser Arafat y su organizaci√≥n Al Fatah (La Victoria).

En todos estos a√Īos hubo altibajos y conflictos. La monarqu√≠a jordana trat√≥ de suprimir violentamente la resistencia palestina en septiembre de 1970. Tambi√©n se intent√≥ lo mismo en el transcurso de la guerra civil en L√≠bano. Aparecieron diversas organizaciones entre los palestinos que buscaron disputarle a Al Fatah y a Yasir Arafat su papel dirigente.

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Yasir Arafat

Han existido en estas décadas tentativas para acuerdos unilaterales de paz, propiciados todos por EEUU y siempre liquidando cualquier posibilidad real de que los palestinos lograran crear su propio Estado, incluyendo la más promisoria, que fueron los Acuerdos de Oslo. Allí se encontraron Arafat y el primer ministro israelí, Yitzhak Rabin, auspiciado por el presidente Clinton, en septiembre de 1993. Rabin sería poco después asesinado por un israelí ultraconservador.

En ese decursar, varios Estados √°rabes propiciaron la aparici√≥n de una alternativa eficaz frente a Al Fatah. Es entonces que apareci√≥ HAMAS, con un perfil m√°s fundamentalista que la laica y unitaria Al Fatah. Esta √ļltima se ha mostrado repetidamente dispuesta a llegar a un acuerdo sobre la paz y la fundaci√≥n del Estado palestino en las fronteras previas a junio de 1967.

HAMAS surgió como fuerza política dominante desde 2006-2007 en Gaza, en tanto Al Fatah sigue asegurando su primacía en los territorios ocupados de la margen occidental del Jordán. Entre ambas han ocurrido no pocos choques violentos por el control efectivo de Gaza, como los del 2007.

Es significativo anotar que desde la victoria de HAMAS en Gaza se han multiplicado los choques con Israel, que ha lanzado repetidas incursiones militares de envergadura contra ese territorio palestino (2006, 2008-2009 y, la más mortífera en 2014).

Causas inmediatas de la fase actual del conflicto

Con motivo de la culminaci√≥n del sagrado mes del Ramad√°n, los musulmanes palestinos de Jerusal√©n Oriental ‚ÄĒocupado por Israel desde la Guerra de junio de 1967 y donde coexisten cuatro sectores claramente diferenciados: palestinos (mayor√≠a abrumadora), cristianos de varias denominaciones, cristianos armenios (segunda mayor√≠a) y un cuarto compuesto por jud√≠os‚ÄĒ trataban de acudir a sus m√°s sagrados lugares (la mezquita de Al Aqsa y el Templo de la Roca), pero les fue impedido el acceso y reprimidos sus intentos de entrar por parte de las autoridades israel√≠es.

ISrael - Palestina

Templo de la Roca

HAMAS advirtió a Israel sobre poner fin a semejantes prácticas y permitir el libre acceso a los santos lugares de los palestinos musulmanes. El gobierno israelí, presidido por el ultraconservador Benjamín Netanyahu, decidió, una vez más, rechazar de manera desafiante estos reclamos.

Al mismo tiempo, las autoridades israel√≠es intentaban ejecutar una nueva ocupaci√≥n en la barriada de Sheikh Jarrah, en el sector palestino de Jerusal√©n Oriental, lo que origin√≥ m√ļltiples protestas de la poblaci√≥n palestina, brutalmente reprimidas.

De forma simult√°nea, los ultraconservadores israel√≠es organizaron una gran marcha que pretend√≠a celebrar la victoria israel√≠ de 1967 desfilando por todo el sector palestino, lo que muchos corresponsales consideraron una provocaci√≥n may√ļscula.

Escenarios

HAMAS respondi√≥ entonces ‚ÄĒcomo hace habitualmente frente a los abusos de Israel en los territorios ocupados‚ÄĒ lanzando sobre territorio israel√≠ algunos cohetes peque√Īos, de escaso calibre y alcance y sin medios de direcci√≥n digitalizados. Dicha acci√≥n encontr√≥ del lado contrario, no una respuesta calibrada de similar envergadura, sino un aluvi√≥n de artiller√≠a, coheter√≠a, drones y aviaci√≥n, todos de considerable calibre y digitalizados para garantizar una destrucci√≥n efectiva.

Como es usual en estos choques, las proporciones de fallecidos fueron de no menos de diez palestinos por cada israel√≠ ‚ÄĒcientos frente a una decena‚ÄĒ, increment√°ndose estas cifras del lado palestino a medida que los choques aumentaron.

El otro escenario ‚ÄĒno menos excluyente que el anterior‚ÄĒ pudo ser el de una nueva Intifada, pero con una caracter√≠stica inusitada: la poblaci√≥n palestina que permaneci√≥ dentro del Estado de Israel en el momento de la partici√≥n representa hoy entre un 20 y un 25% de la poblaci√≥n del mismo, y ha comenzado a escenificar importantes demostraciones de condena, nunca vistas en esta escala, a la agresi√≥n contra Gaza. Ello ocurri√≥ en ciudades tan importantes como Jaffa, Lod y otras.

Un razonamiento de especial significaci√≥n fue el de Akiva Elder, jud√≠o israel√≠ y famoso columnista de la publicaci√≥n Al Monitor: ¬ęHAMAS ha logrado unir a los palestinos y esta es su victoria; unir a los palestinos de Israel con los de la Margen Occidental y Gaza y alrededor del mundo¬Ľ.

Palestina

Emblema de HAMAS

Como nunca antes, en las principales capitales del mundo, se apreciaron masivas manifestaciones de condena a Israel y en apoyo a los palestinos y su causa. De producirse la invasi√≥n israel√≠, est√° din√°mica hubiera podido aumentar en medida importante y desatar diversos tipos de violencia contra representaciones israel√≠es e incluso norteamericanas. Sintom√°ticamente, las canciller√≠as √°rabes se mostraron ‚ÄĒm√°s all√° de algunas condenas formales‚ÄĒ, moderadas y apaciguadoras, tratando de evitar que se les se√Īalara como c√≥mplices de una organizaci√≥n terrorista, como est√° clasificada HAMAS por la totalidad de los gobiernos occidentales.

Finalmente, deben destacarse dos cuestiones pol√≠ticos adicionales. Primera, ¬Ņconviene esta situaci√≥n a Netanyahu para garantizar su mayor√≠a electoral en las muy disputadas elecciones y quitarse de encima las acusaciones de corrupci√≥n? Es muy posible que deseara conseguir semejantes beneficios, sobre todo si hubiera logrado capitalizar una imagen de victoria.

En segundo lugar, en la disputa por el liderazgo de la causa palestina entre HAMAS y Al Fatah ‚ÄĒque gravita nocivamente desde hace m√°s de tres d√©cadas‚ÄĒ, no cabe la menor duda de que la primera aumenta su ascendiente y protagonismo entre los palestinos de los territorios ocupados, lo que deber√° reflejarse cuando tengan lugar las pr√≥ximas elecciones palestinas, temporalmente aplazadas por la presente crisis.

Mediación: tregua en lugar de paz

Fuentes de la BBC en Medio Oriente confirmaron el pasado 20 de mayo que la mediaci√≥n de Egipto hab√≠a culminado en el cese total e incondicional de las acciones para ambas partes ‚ÄĒIsrael y HAMAS‚ÄĒ, con lo que se abre un comp√°s de espera en un contexto muy cambiante, inseguro y vol√°til.

A primera vista puede observarse que esta vez ‚ÄĒcomo nunca antes‚ÄĒ ha existido una enorme presi√≥n internacional de todas las corrientes y un apremio no menos importante evidenciado en las considerables protestas dentro de Israel. La solidez de esta mediaci√≥n queda en entredicho dadas las tensiones imperantes entre las partes. 

Puede apuntarse que la decisi√≥n de cese al fuego debilita y frustra en lo inmediato las aspiraciones del primer ministro israel√≠ Netanyahu ‚ÄĒy todos sus alardes de fuerza‚ÄĒ con el fin de capitalizar al m√°ximo una victoria rotunda sobre HAMAS en funci√≥n de arribar a las pr√≥ximas elecciones en mejores condiciones de derrotar a la oposici√≥n, encabezada por el ex-general Gantz, luego de tres elecciones en apenas un a√Īo en las que no ha podido consolidar un triunfo definitivo.

HAMAS, por su parte, puede desplegar una imagen fortalecida de resistencia y prestigio.0 comentario0

DOMINGO AMUCHASTEGUI

Economista, historiador y analista