‘… la libertad necesita del Estado y sus leyes, pero la sociedad necesita controlar al Estado para que proteja y promueva las libertades individuales. “La libertad necesita una sociedad movilizada que participe en la política, proteste, y vote… Para que la libertad surja y florezca deben ser fuertes tanto el Estado como la sociedad”.

La libertad no viene del gobierno. Pero como se hace necesario tener un gobierno que haga cumplir las leyes, la libertad debe surgir del equilibrio de poder entre el gobierno y la sociedad. La libertad depende críticamente de este balance. Si la sociedad no puede influir en las políticas del Estado, se desarrollará el despotismo.

Pero ¿por qué hay tantas sociedades sometidas, incapaces de hacer valer sus derechos y de cambiar el rumbo hacia la libertad? Otra respuesta fácil seria culpar al poder represivo que tienen los regímenes. Sin embargo, una explicación más incisiva es apelar a lo que científicos sociales llaman “dependencia del camino”. En esencia, la dependencia del camino explica cómo las decisiones que enfrentamos en cualquier circunstancia dada están limitadas y enmarcadas por las decisiones que hemos tomado en el pasado, o por los eventos que hemos experimentado, aunque las circunstancias pasadas ya no sean relevantes. Es una forma técnica de decir “la historia importa”.

Considere este ejemplo práctico de dependencia del camino. Si usted piensa actualizar su software de procesamiento de texto o contabilidad, el nuevo software debe ser capaz de leer sus viejos archivos. Si no puede hacerlo, no le servirá. La compra del nuevo software depende del camino anterior.

La historia importa, pero la historia no es destino, como pensaba Marx. La historia es el resultado de nuestras acciones, y la dependencia del camino no impide que las sociedades hagan transición de un camino a otro. Pero tal transición requiera la movilización de la sociedad. Es por eso que los gobiernos despóticos buscan mantener sus sociedades fragmentadas y enfocadas en asuntos triviales.

La libertad no garantiza que tomemos las mejores decisiones para nuestras vidas, solo nos asegura que nadie decidirá por nosotros. Aunque la evidencia muestra que la libertad individual es la condición necesaria para el bienestar de la sociedad, no existe la tendencia natural de que los gobiernos protejan las libertades individuales. Como enseñó el teórico político Juan Bautista Alberdi (1810-1884): “La omnipotencia del Estado es la negación de la libertad individual”.

La libertad está íntimamente asociada a nuestra noción de derechos, y necesita de una sociedad civil organizada en torno a la idea de los derechos individuales. Otra forma de decirlo es que la libertad emana de nosotros.

Por José Azel

¿De dónde viene la libertad? – Por José Azel