«Están atareados difundiendo desinformación o distrayéndonos con cosas sin importancia. Si vivimos en algún pueblo mexicano de provincias y disponemos de un teléfono inteligente, podemos pasar muchas vidas enteras sólo leyendo la Wikipedia, mirando charlas TED y haciendo cursos gratuitos en línea. Ningún gobierno puede pensar en ocultar toda la información que no le gusta. Por otro lado, es alarmante lo fácil que resulta inundar a la gente con informes conflictivos y pistas falsas. Personas de todo el mundo están sólo a un clic de distancia de los últimos informes sobre el bombardeo de Alepo o de la fusión de los casquetes polares, pero hay tantos informes contradictorios que no sabemos qué creer. Además, hay muchísimas más cosas que también están a sólo un clic de distancia, lo que hace difícil centrarse, y cuando la política o la ciencia parecen demasiado complicadas, es tentador pasar a ver algunos divertidos vídeos de gatitos, cotilleos de famosos o pornografía.»

Noah Yuval Harari

Nada nuevo. Las escuelas, libros y demás medios, siempre estuvieron inundados en un 99% de basura; pero hoy el método de hacernos perder precioso tiempo, se potencia gracias a la amplificación, y peligro, de las nuevas tecnologías por donde corre a chorros amenazantes demasiada data, que en las manos equivocadas, como las de Trump, por ejemplo, es de mucho temer.