“Mientras sigamos como borregos detrás de las faldas de lo que diga el político afecto a nuestras creencias, y tomemos por cierto todo lo que nos diga, sin reservarnos el beneficio de la duda, estaremos siempre condenados a este desenfreno de emociones absurdas que en nada nos beneficia.

Recuerde algo, linchar públicamente a alguien por su verdad ideológica, no le hace mejor ciudadano, ni tampoco le acerca a la verdad. Debemos exigir a toda costa, que se conozca la realidad de los hechos en todos los asuntos que han tenido trascendencia nacional, por encima de los afectos, y como única forma para que caigan las máscaras en esta fiesta de disfraces”